Cuando aparecen los fallos

Me gusta que mi farmacia sea resistente a fallos. A veces imagino escenarios terribles e imagino qué haría yo en esos casos. Gracias a esto ideo planes de contingencia que hacen que mi farmacia funcione incluso en las peores catástrofes.

 

Esto es más bien la imagen de superhéroe que tengo de mi mismo.

 

Pero no es verdad.

 

Generalmente no hago nada hasta que la realidad me golpea.

 

Entonces me levanto y aprendo de mis errores para no volver a caer.

 

Por ejemplo, el otro día cayó un rayo cerca de la farmacia. Y se fundió el router de internet. Y un par de luces.

 

Fuera había un vendaval. Pero dentro había una emergencia.

 

No había internet.

 

La red interna de ordenadores funcionaba a ratos. El TPV de las visas estaba muerto.

 

Por fortuna la receta electrónica va por una red diferente y había sobrevivido.

 

Fue una tarde de caos pero conseguimos pasar el mal trago.

“Lo siento, no puede pagar con tarjeta de crédito”

“La lluvia a afectado a los ordenadores, tenga un poco de paciencia”

 

Hasta que se me ocurrió compartir la red de datos de mi movil vía wifi. Eso nos resolvió el problema de las tarjetas. Tenía por ahí un router viejo que utilicé para conectar un ordenador al móvil y poder mandar los pedidos. Y así pasamos la tarde.

 

Bueno. Y los cuatro días siguientes en los que la empresa de cable tardó en mandarme un router nuevo. Todo este tiempo con el móvil en la farmacia y la tarifa de datos echando chispas.

 

Pero lo más importante fueron las lecciones aprendidas:

– Solicité al banco un par de terminales TPV que iban por red de datos GPRS. Son un poco más lentos pero no dependen de la red interna de la farmacia.

– Ahora tengo un móvil de reserva en la farmacia, en cualquier momento se puede convertir en la fuente de internet para conseguir mandar los pedidos.

 

Ahora, si se vuelve a caer internet lo peor que nos pasará es que algunos de los terminales de TPV no van a funcionar. Pero los que van vía red móvil sí que van a funcionar así que no habrá ningún problema.

 

Problema resuelto.

Ahorrando con un temporizador eléctrico

Un enchufe temporizador sirve para programar las horas que estará encendido un aparato. Ayuda a ahorrar energía y el coste de los stand-by de los aparatos.

 

Es un aparato muy sencillo. Consta de una rueda que marca las horas y unas pestañas que permiten seleccionar si pasa la corriente o no durante esas horas.

 

Además, permite automatizar el funcionamiento de muchos aparatos. Por ejemplo, nosotros empezamos a usarlo con la báscula de la farmacia. Gracias a él nos ahorramos tanto su consumo eléctrico cuando la farmacia está cerrada como tener que preocuparnos de encender y apagar la báscula con cada turno. Ahora sólo nos preocupamos de la báscula de la farmacia cuando se le acaba el papel.

 

Si hago la programación durante los meses de invierno, le doy una hora más para que cuando cambie el horario de verano entre también en la programación.

 

¿Dónde conectar un enchufe temporizador?

Pues en cualquier aparato que tenga que estar activo durante las horas de apertura y que se pueda apagar y encender automáticamente. Por ejemplo, una lámpara, la impresora general, etc

Aquí te pongo una lista de aparatos que tenemos en la farmacia y su medición de consumo anual:

  • 20 € báscula de farmacia
  • 15 € Impresora multifunción
  • 30 € arcos antihurto
  • 25 € router adsl

Con un enchufe temporizador puedes ahorrar el consumo energético de estos aparatos mientras no te hagan falta encenderlos. Y sin la molestia de apagar y encenderlos cada día.

¿Qué otros aparatos incluirías en la lista para ahorrar su consumo eléctrico?

Pon algo de redundancia en tu farmacia

Un negocio bien llevado es un negocio austero. Un negocio en el que no hay despilfarro, gastos superfluos ni acumulación de productos excesiva. Pero esto no tiene nada que ver con lo que yo llamo “redundancia sana”.

Cuando hablo de redundancia no me refiero al stock de productos destinados a la venta. Nosotros intentamos mantener el stock óptimo para que no sobre nada y conseguir la máxima rentabilidad. Por ejemplo, siempre es mejor unificar líneas de productos para evitar tener varias cosas que sirvan para lo mismo. Se compra y se gestiona mejor.

Al género destinado a la venta hay que vigilarlo diariamente. Es nuestra obligación como gestores mantenerlo óptimo.

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